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La Isla de los Gatos

Introducción

Las leyendas de la región siempre charlaron de una fantástica isla poblada por una raza de sabios, feroces y juguetones gatos. ¡Hace poco, unos navegadores de Punta de Tempestad revelaron que o sea real! Mas estos gatos están conminados por la cercanía de los ejércitos de Vesh Manoscura, quien no se detendrá hasta eliminar la isla y el resto de todo el mundo. Los árboles arderán y las viejas piedras se romperán, ¡mas aún hay una ocasión para socorrer a estas nobles criaturas!

De este modo se nos muestra La Isla de los Gatos, un diseño de Frank West (The City of Kings, Valdoran Gardens). El juego fue anunciado en 2019 por The City of Games tras una triunfadora campaña de financiación por medio de micromecenazgo. De las ilustraciones se ocupa nuestro creador.

En este país está anunciado en una versión en castellano por Maldito Games (la dependencia del idioma es importante en numerosos géneros de cartas, aparte del reglamento). Facilita partidas de 1 a 4 players, con una edad mínima sugerida de 8 años y una duración aproximada de entre 60 y 90 minutos. El costo de venta al público es de 50€. Para esta reseña se ha usado una imitación de la versión en castellano de Maldito Games que nuestra editorial nos ha cedido amablemente.

Considerable: si ahora conoces el juego y/o bien solo te resulta interesante mi opinión sobre exactamente el mismo, puedes pasar de manera directa al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están premeditados fundamentalmente a esos que desconocen el juego y eligen hacerse un concepto general de cómo trabaja.

Proceder a la Opinión Personal

Contenido

En una caja de cartón de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 30,2×29,8×10,2 cm. (caja cuadrada de dimensiones semejantes a Ticket to Ride, aunque con más fondo), podemos encontrar los próximos elementos:

  • 30 Figuras de Gato (6 de Cada Color) (de madera)
  • 85 Losas de Gato (17 de Cada Color) (de cartón)
  • 6 Losas de Oshax (de cartón)
  • 25 Losas de Tesoro Extraño (de cartón)
  • 44 Losas de Tesoro Común (de cartón)
  • 4 Tableros de Navíos de Jugador (de cartón)
  • 42 Fichas de Pez (de cartón)
  • Barco de Vesh (de madera)
  • 150 Cartas de Hallazgo
  • 47 Cartas de Modo Solitario
  • 18 Cartas de Modo Familiar
  • 4 Cartas de Referencia de Colores
  • Tablero de Isla (de cartón)
  • Bolsa de Hallazgo (de lona)
  • 10 Losas de Cesta (de cartón)
  • Bloc de Puntuación (de papel)
  • Reglamento Modo Familiar
  • Reglamento

Mecánica

La Isla de los Gatos es un diseño con mecánica primordial de colocación de losas con poliominós (piezas de tetris). Durante cinco rondas, los players tienen que ir rellenando su tablero personal con losas de gatos y tesoro. Mas antes, va a ocurrir una sustancial etapa de draft con cartas que aceptan a los players elegir criterios de puntuación (públicos o bien misterios), cartas que aceptan añadir gatos y bienes (rivalizando por el orden de turno), y cartas que tienen la posibilidad de ser jugadas cualquier ocasión. Tras llevar a cabo un draft entre los players, estos van a deber elegir cuales de las cartas de su mana sostienen pagando su coste en pescado (al principio de cada ronda se ingresan pescados). En relación a los gatos, el suministro de piezas va a estar con limite y además van a tener un coste en pescados. En el final de la partida se puntuarán las familias de gatos conectadas entre sí (hay 5 tipos), las ratas perceptibles (quitan puntos), las habitaciones incompletas del barco, las losas de bienes y los manuscritos.

Conceptos Básicos

Comencemos con el eje primordial del juego, las Losas de Gatos. Son poliominós que cubren en su mayor parte cinco casillas. Por su parte, las losas están repartidas en cinco familias (colores) de gatos, ahora que en el final de la partida se bonificará a los players por el grupo más nutrido de losas conectadas entre sí para cada familia. Estas losas se introducirán en una enorme bolsa de la que se extraerán las losas para conformar las reservas al principio de cada ronda.

Estas losas se pondrán sobre un Tablero de Barco que va a tener cada jugador en su región de juego. Este barco exhibe una parrilla cuadriculada de dimensiones irregulares. Ciertas casillas mostrarán ratas, las que penalizarán a los players si no son cubiertas con losas. Va a haber cinco casillas destacables que mostrarán un símbolo de mapa con un color asociado, de manera que si esa casilla es cubierta por una losa de gatos de la familia coincidente. Por último, estas casillas van a estar estructuradas en una sucesión de estancias (se distinguen porque el borde está remarcado y las casillas de su interior tienen un símbolo especifico). En el final de la partida además va a haber una penalización por cada estancia a la que le queden casillas libres.

Aparte de las losas de gatos vamos a tener las Losas de Tesoro Común, que son las bonificaciones que se consiguen al contemplar las casillas de mapas del tablero, aunque además se van a poder conseguir por medio de vías elecciones. Son 4 géneros de piezas que cubren de 1 a 3 casillas y su reserva tiene límites, de manera que si se agotan, no se van a poder ubicar más en lo que resta de partida.

Además vamos a tener las Losas de Bienes Extraños, que estos se hallarán con las losas de gatos. En el momento en que se preparen las reservas de losas de gatos, posiblemente se extraigan de la bolsa estas losas, que se pondrán con los bienes recurrentes. Estos bienes llenan 4 casillas y darán puntos en el final de la partida.

Como último género de losas poseemos los Oshaks, que son unas losas de gatos destacables que están en una hilera desde el principio de la partida, mas no se tienen la posibilidad de comprar de manera directa. Estas losas cubren seis casillas (en lugar de cinco), y van a tener como característica que tienen la posibilidad de formar parte a algún familia.

Para eso se usan las Miniaturas de Gato (hay de los cinco colores). No se usan solo para ello, ahora que va a haber otros elementos que demandarán elegir una familia de gatos, andando como marcadores.

Para ordenar las losas de gato que se disponen en todos y cada ronda se usa un Tablero de Isla, que exhibe a los dos lados un valor numérico (3 a la izquierda y 5 a la derecha). Además, en el centro de la isla vamos a encontrar un track de orden de turno (se usará un meeple de gato de cada color para cada jugador) y una fila horizontal para el track de avance, usando una ficha con forma de barco.

Cada jugador dispondrá de una Losa de Cesta Persistente. Cada cesta facilita conseguir una losa de gato en todos y cada ronda. Los players van a tener la posibilidad de conseguir más losas de esta clase. Estas losas detallan en su reverso una ilustración monocrono para señalar que están agotadas para la ronda en curso.

Estos valores representan el coste de adquisición de las losas de gatos. Este coste se acepta con Fichas de Peces. Al principio de cada ronda los players reciben una cierta proporción de peces que deberán administrar a lo largo de la ronda, ahora que no solo servirán para costear los gatos, sino más bien además las cartas, que van a ser el otro elemento primordial del juego.

En todos y cada ronda los players van a recibir siete cartas de un enorme mazo de cartas. Estas cartas tienen exactamente la misma anatomía, con el coste para sostenerla en su poder en la esquina superior izquierda, y el género de carta en la esquina inferior izquierda, de esta forma como el borde de exactamente la misma que exhibe un color característico. Observemos los diferentes géneros de cartas.

Antes que nada poseemos las Cartas de Manuscrito, de color azul, que detallan criterios de puntuación para el desenlace de la partida. Hay dos géneros de manuscritos: los públicos (si un jugador se lo queda, va a deber revelarlo y puntuaran todos y cada uno de los players por ) y los privados (que se sostienen oculto hasta el desenlace de la partida).

El segundo tipo son las Cartas de Salve, de color verde, que aceptan, por una parte, amontonar más cestas (vamos a encontrar cestas terminadas o bien cestas rotas, necesitando dos cartas de esta clase) y unos símbolos de botas, que aceptan competir por el orden de turno.

Además poseemos las Cartas de Bienes, de color amarillo, y Oshaks, de color cobrizo. Las primeras aceptan conseguir losas de tesoro (recurrentes o bien extraños) y las segunda Oshaks.

Por último poseemos las Cartas de Efecto Inmediato, de color morado, que tienen la posibilidad de ser jugadas cualquier ocasión de la partida.

Con esto poseemos bastante.

Preparación de la Partida

  1. Se introducen en la bolsa todas y cada una de las losas de gato y de bienes extraños.
  2. Se forma una reserva común de bienes recurrentes, con 5/8/11 losas de cada tipo para partidas a 2/3/4 players.
  3. Se ponen las 6 piezas de Oshax en una hilera.
  4. Se forma una reserva general con los meeples de gato.
  5. Se ubica el tablero de isla en el centro de la mesa y se ubica el marcador de barco en la casilla de valor 5 del track de avance.
  6. Se elige al jugador inicial de manera azarosa.
  7. Se ponen las losas de cestas permanentes en una pila.
  8. Cada jugador elige un color y recibe un tablero de barco, una losa de cesta persistente y un meeple de gato que ubica en el track de orden de turno, empezando por el jugador inicial y continuando hacia abajo.
  9. Se forma el mazo de juego, barajando todas y cada una de las cartas y colocándolo a un lado.
  10. Se sacan de la bolsa tantas losas de gato como el doble del número de players en todos y cada lado del tablero de isla. Si se revela alguna losa de tesoro extraño, se pone con los bienes recurrentes.

¡Ahora tenemos la posibilidad de empezar!

Avance de la Partida

Una partida de La Isla de los Gatos se lleva a cabo durante cinco rondas. Cada ronda se constituye de cinco fases.

Etapa I: Pesca

Cada jugador recibe 20 peces de la reserva general, que se aúnan a los que les restasen de rondas precedentes.

Además, desde la segunda ronda:

  • Se desechan las losas de gatos que aun quedaran a los dos lados de la isla.
  • Se sacan de la bolsa tantas losas de gatos a cada lado de la isla como el doble del número de players (cada tesoro extraño que se extrajese se deposita con los bienes y no se tiene presente en el momento de volver a poner los espacios de gatos).

Etapa II: Exploración

Cada jugador recibe una exclusiva mano de 7 cartas (las cartas que tuviera de rondas precedentes las deja alejadas y no debe entremezclarlas con esa mano).

En este momento, de manera simultánea y en misterio, cada jugador elige 2 de las cartas de su mano, y pasa el resto de cartas al jugador de su izquierda. Se procede de esta manera un par de veces más hasta el momento en que solo quede una carta en la mano, que se va a pasar al jugador de la izquierda.

Cada jugador con la novedosa mano debe elegir cuáles de esas siete cartas quiere sostener, pagando su coste en peces. Las cartas que no desee sostener las pondrá bocabajo en la pila de descartes.

En este momento ahora puede añadir las cartas que hubiera guardado en rondas precedentes.

Etapa III: Manuscritos

En esta etapa, de manera simultánea, todos y cada uno de los players ponen los manuscritos que hayan mantenido en sus manos en la etapa previo. Si es un manuscrito habitual, se ubica bocabajo solapando a los precedentes de manera que se sepa cuantos manuscritos tiene el jugador. Si es un manuscrito público, hay que ubicar bocarriba a fin de que todos y cada uno de los players lo conozcan y sepan que está en juego. Si el manuscrito señala que hay que elegir una familia de gatos, el jugador va a tomar un meeple de gato de un color preciso y lo pondrá sobre la carta.

Etapa IV: Salve

Al principio de esta etapa, por orden de turno, cada jugador elige cuantas cartas de salve de su mano va a divertirse, colocandolas bocabajo en su región de juego. Cuando todos y cada uno de los players han elegido, revelan simultáneamente sus selecciones, procediéndose a contar la agilidad de cada barco sumando los valores de botas presentados en las cartas. El jugador con el más grande número de botas se transformará en el nuevo jugador inicial, el segundo jugador con más grande número de botas se transformará en el segundo y de esta forma consecutivamente. En el caso de empate, los players empatados sostienen las situaciones relativas entre en el orden de turno. Las cartas reveladas se dejan a un lado.

Tras esto, empezando por el jugador inicial y continuando en el orden de turno predeterminado, los players alternan turnos en los que tienen la posibilidad de elegir una losa de gato utilizable a entre los lados de la isla, abonar su coste en pescados (3 para losas del lado izquierdo y 5 para losas del lado derecho), se usa una cesta (se voltea una losa de cesta persistente, se desecha una carta con 1 cesta completa de las reveladas o bien se desechan 2 cartas con 2 cestas rotas de las reveladas), y ubica la losa de gato elegida en el tablero de barco, debiendo estar conectada a alguna losa antes puesta (a menos que sea la primera, que entonces se puede ubicar en algún una parte del barco). Alternativamente, un jugador puede pasar si no desea o bien no puede conseguir más losas de gatos.

Tras esto, el momento pasa al siguiente jugador.

Si un jugador cubre un símbolo de mapa con una losa de gato de la familia coincidente (mismo color), va a poder tomar una losa de tesoro común de la reserva y ponerla en el barco conectada a alguna losa antes puesta en el tablero.

La etapa concluye en el momento en que todos y cada uno de los players pasaron o bien no quedan losas de gato a los dos lados del tablero de isla. Las cartas de salve reveladas al principio de esta etapa mas que no se hayan usado se desechan (solo tienen la posibilidad de guardarse para una ronda posterior si no se revelaron al principio de la etapa).

Etapa V: Descubrimientos

Empezando por el jugador inicial y continuando en el orden de turno predeterminado, los players alternan turnos en los que tienen la posibilidad de:

  • Jugar una Carta de Tesoro: el jugador toma de la reserva las losas de tesoro que corresponden y las ubica en su tablero de barco siguiendo las reglas comunes.
  • Jugar una Carta de Oshak: el jugador toma entre las losas de Oshak utilizable y elige un peón de una familia de gatos para ponerlo sobre la losa sobre el tablero. Este Oshak se considera, desde este momento, como un gato de la familia elegida.
  • Pasar: el jugador deja de gozar de turnos en esta etapa.

La etapa concluye en el momento en que todos y cada uno de los players pasaron.

Tras esto, a menos que sea la quinta ronda, se procede con una exclusiva ronda.

Fin de la Partida

La partida concluye al término de la quinta ronda. Se procede a la evaluación final. Cada jugador anota:

  • El jugador pierde un punto por cada rata aparente en su barco.
  • El jugador pierde 5 puntos por cada habitación incompleta en su barco.
  • El jugador anota 8/11/15/20/25 puntos por cada conjunto de gatos de 3/4/5/6/7 losas conectadas de una misma familia (por cada gato sobre 7 se anotan 5 puntos complementarios). Probablemente halla numerosos conjuntos de una misma familia y todas y cada una puntuarían.
  • El jugador anota 3 puntos por cada tesoro extraño en el barco.
  • El jugador anota los puntos de sus manuscritos privados.
  • El jugador anota los puntos de los manuscritos públicos (propios y de otros players).

El jugador con más puntos de victoria se proclama vencedor. En el caso de empate, el jugador con más peces en su reserva personal será el vencedor. Si la igualdad sigue, los players distribuyen la victoria.

Variedades

  • Modo Familiar: se juega con el reverso del tablero personal y del tablero de isla. Se dividen 3 cartas del mazo familiar a cada jugador. Se juegan sin más ni más cartas. En todos y cada ronda se dan a conocer 4 losas de gato por cada jugador y se ponen encima de la mesa. Si se extraen losas de tesoro, se dejan a un lado. Los players alternan turnos eligiendo losas hasta el momento en que se agoten. El jugador inicial pasa a ser el último y se actualiza el track del orden de turno.

  • Modo en Solitario: el jugador se encara a un jugador virtual que usa un mazo para ir retirando losas de gatos en la etapa de salve. Se ordenan las losas de Oshaks según el reglamento. Para el jugador virtual, se barajan las cartas de solitario y se forma una hilera, revelando la primera (las 4 que sobran quedan bocabajo). Se barajan las cartas de manuscrito del modo solitario y se ponen 3 bocarriba (se devuelven a la caja el resto). En todos y cada ronda se sacan 4 cartas de losas a cada lado de la isla. En la etapa de hallazgo se toman 5 cartas del mazo, se eligen 3 y se desechan las otras 2. Se regresa a reiterar el desarrollo. Por último, se birla de manera directa la carta del mazo. Más adelante, el jugador alternará turnos con el jugador virtual, cuyo mazo de salve determinará que losas irá retirando. El jugador conseguirá diferentes valores de puntos por cada losa de gatos según el orden de la hilera de cartas del modo solitario.

Opinión Personal

Hoy toca investigar uno de esos juegos que, sin entender uno realmente bien por qué razón, se transforma en un título que recibe la atención extendida del panorama lúdico. Diseñadores y editoriales que consiguen llevar a cabo sonar la nota correcta en el instante oportuno, en el momento en que el tempo lo necesita. Y no siempre por medio de un factor revolucionario o bien un enfoque peculiar. Veremos por qué razón La Isla de los Gatos está en boca de todo el planeta, no sin antes agradecer a Maldito Games la cesión de la copia que permite esta tochorreseña.

Podríamos ubicar dos enormes familias de juegos que, debido al éxito de un título específicamente, han venido abundando en los últimos tiempos (aunque son dos ramas gemelas y que distribuyen varios elementos mecánicos). Por una parte, los juegos de construcción de patrones a raíz del éxito absoluto de Azul (aquí su tochorreseña), y por otro, los juegos con poliominós debido al triunfo increíble de Patchwork (aquí su tochorreseña). El misterio en los dos casos fue hallar un diseño de corte familiar, con reglas sucintas, mas con el punto justo de hondura para poder sentar y entretener en la mesa a toda clase de players, ahora que tienen la posibilidad de jugarse sin demasiadas metas al ser realmente alcanzables, mas encontrándole diferentes escenarios de dificultad en el momento de tomar elecciones. Sin lugar a dudas se convirtieron en tradicionales modernos. Como digo, la avalancha de títulos que han sucedido a los precedentes tratando reiterar elabora y éxito fué trascendente. Y no posee pinta de que la cosa vaya a parar, cada uno de ellos peleando por transformarse en el nuevo referente.

En esas está La Isla de los Gatos, que, de entrada, recurre a un tema eficaz. Porque si hay algo que Internet adora son los gatos. De esta forma que un juego de gatos ahora es un aliciente bastante a fin de que un elevado número de players presten atención. Nos expone un juego de llenar un tablero por medio de poliominós al estilo Patchwork, o sea, una parrilla cuadriculada (aunque en un caso así de periferia traje) en el que deberemos ir poniendo las losas con maneras de piezas de Tetris. Estas piezas detallan gatos de cinco familias diferentes, siendo entre los primeros criterios de puntuación el intentar conectar losas de una misma familia.

Para incrementar sutilmente la dificultad, el juego demandará a los competidores llenar dos objetivos complementarios. El primero es contemplar una sucesión de ratas dispersadas por todo el tablero con las losas que hayamos ido poniendo. El segundo es contemplar completamente las casillas de las distintas estancias en las que está dividido el tablero, algo que, a priori, se ve irrealizable (una o bien dos estancias se quedarán sin contemplar con toda seguridad).

Si nos parasemos aquí, sencillamente tendríamos otro juego pero de poliominós con determinados criterios sutilmente pero complejos que en otros juegos. Por otro lado, el señor Frank West eligió por absorber conceptos de otros juegos que han resultado triunfantes estos últimos años y reuniéndolos cerca de un factor al que ha dotado de bastante peso en el avance de la partida. Quiero decir que las cartas.

Y sucede que antes de seguir a tomar losas de piezas de gatos y también ir cubriendo el tablero personal, los players deberán maniobrar por medio de manos de cartas, recurriendo a la ahora tradicional mecánica de draft al estilo 7 Wonders (aquí su tochorreseña), o sea, manos de las que se reservan cartas y se pasan al jugador vecino.

Estas cartas van a ser la gasolina para el resto de la ronda, encontrando cinco géneros de efectos: de puntuación final de partida, de permiso para tomar losas de gato, de cartas que ofrecen bienes y cartas con efectos inmediato. A resaltar el primero de las clases, ahora que determinarán mayormente la puntuación final.

Es ineludible nombrar ahora mismo a ese enorme diseño de Richard Garfield que es Bunny Kingdom (aquí su tochorreseña), diseño con el que comparte el tener un colosal mazo de cartas que determinan las acciones que tienen la posibilidad de realizar los players y, especialmente, una cantidad enorme de cartas con criterios de puntuación. En verdad, se ve hasta un homenaje, porque lo que en Bunny Kingdom eran pergaminos, aquí son manuscritos.

Como ahora he dicho, será primordial entender elegir apropiadamente las cartas de manuscritos en las que fundamentar nuestra estrategia para mejorar la ganancia de puntos en el final de la partida. Quedarse cortos en este aspecto es sinónimo de derrota. De esta forma que si Bunny Kingdom es un diseño que les satisface, La Isla de los Gatos va por buen sendero.

No obstante, otra vez, el señor Frank West ha amado ir un paso pero allá y no conformarse únicamente con un draft con enjundia. Toca nombrar al tan traído y tan llevado Terraforming Mars (aquí su tochorreseña), del que hereda el criterio de abonar por las cartas drafteadas.

Oséa, no alcanza con haberse estrujado los sesos en el momento de elegir qué cartas se queda uno, sino, más adelante, con las siete cartas en mano, hay que elegir cuales sostener, ya que tienen un coste. Coste que se acepta por medio de la moneda de curso legal en el juego, los peces, los que además van a ser precisos para, más adelante, salvar a los gatos. De esta manera, el creador expone una secuencia de jalones temporales (corto, medio y film período) que resulta muy incitante, ahora que los players no van a ir sobrados de pescado.

Hagamos determinados números. Un jugador tendrá para toda la partida 100 peces, dosificados durante las cinco rondas. Estos peces los tendrá que repartir entre cartas que quiera quedarse y losas de gatos. Cada losa de gato cuesta 3 o bien 5 peces. Sabiendo que hay 2 losas de gato de cada coste por jugador, lo razonable es reflexionar que en una ronda un jugador debería poder hacerse con 3 o bien 4 losas de gato.

Esto piensa asignar mínimo 12 peces para las losas (eso si los oponentes no se vuelven locos con las piezas de valor 3), por lo cual nos quedarían solo 8 peces para las cartas. Y si nos hemos quedado con suficientes cartas como para lograr hacernos con 3 o bien 4 gatos, ahora les digo que con 8 peces no logras retener todas y cada una de las cartas que te agradaría.

El continuo cómputo que hay que estar haciendo, ahora desde nuestro draft, tiene un nivel de hondura poco recurrente en esta clase de juegos. Y sucede que en el draft y la posterior criba se establece todo cuanto el jugador va a lograr realizar. Y son tantas configuraciones, que pero de uno puede ingresar en bloqueo.

Estamos hablando de criterios de puntuación que tienen la posibilidad de ser atrayentes (al comienzo de la partida porque deseamos enfocar nuestro avance hacia dicho método o bien llegando en el final porque, afortunadamente, el método coincide con el avance realizado y son “puntos gratis”), las cartas que aceptan salvar a los gatos y, simultáneamente, pelear por el orden de turno (va a haber oportunidades en los que ir primero será primordial para conseguir la única losa que encaja como un guante en un preciso espacio y no tenemos la posibilidad de dejarnos que la consiga otro jugador), las cartas de efectos inmediato (que tienen la posibilidad de sospechar un impulso considerable en instantes específicos) o bien las cartas de bienes o bien Oshaks, que tienen la posibilidad de resolvernos pero de una papeleta.

A esto súmale el tener que ir poniendo las losas de gato de manera que procuremos aumentar al máximo el numero de losas conectadas de cada familia al unísono que procuramos contemplar las habitaciones y las ratas del tablero.

Podríamos decir que La Isla de los Gatos es el juego de poliominós que los players pero rigurosos estaban aguardando. Es verdad que no es la octava joya, mas lo que hace, lo realiza realmente bien. Ha conocido tomar prestado los elementos mecánicos que mejor funcionaron en varios de los éxitos recientes para hallar un producto muy redondo que, además, se goza en un intervalo temporal muy mesurado.

Este es otro de los puntos en pos de La Isla de los Gatos, que te permite con ganas de sobra. Como he dicho, completar el tablero es cansado irrealizable, y la infinita cantidad de cartas favorecerá que cada partida resulte diferente. Ahora lo sería por medio de la diversidad de losas de gato (la bolsa donde se introducen valdría para proceder a llevar a cabo la adquisición), mas con las cartas se marcha un paso pero allá.

Va a haber partidas en las que van a salir varios manuscritos y menos cartas de salve, por lo cual cada losa de gato valdrá su peso en oro. Otras en las que va a ocurrir lo opuesto, por lo cual la estrategia ganadora indudablemente sea intentar crear las familias de gatos pero varias. Pensad que el mazo tiene 150 cartas de las que van, comunmente, 35 por jugador. En una partida a dos players, pero de medio mazo se va a quedar fuera.

Además, por medio de este sistema de draft y que los elementos estén limitados, tendremos la posibilidad de gozar de un nivel de interacción sutilmente superior al recurrente en estos diseños, donde lo habitual es centrarse en el tablero personal. Aquí vamos a estar valorando todo el tiempo qué puede atraer a nuestros oponentes para intentar adelantarnos, toda vez que resulte posible.

Inconvenientes que le acercamiento al juego. Primero, que al tener un mazo tan enorme de cartas y una bolsa tan llena de piezas, tienen la posibilidad de darse partidas en las que optemos por un plan y los componentes que se necesitan para hacerla no aparezcan. Entre otras cosas, hay una carta de manuscrito que bonifica por la tercera más grande familia de gatos. Y quizás en esa partida no paren de salir losas de dos familias específicas y sea irrealizable poder reunir tres losas de una tercera familia. O bien entre otras cosas que un jugador se quede con el manuscrito que bonifica por losas de oshaks, y después no salgan cartas de oshaks para lograr reservar. Las puntuaciones por lo cubierto en el tablero no tienden a ser muy dispares, por lo cual, como ahora hemos dicho, mejorar los manuscritos es escencial para hacerse la victoria. Y un mal día en relación a fortuna te puede evitar hacerte con .

Otro inconveniente que le acercamiento es el tema del pago por las cartas. La iniciativa está realmente bien aplicada, mas tiene un inconveniente que en Terraforming Mars no ocurría, y sucede que los players tienen que confiarse de sus oponentes en el momento hacer el pago por las cartas que sostienen. Lo común es que no haya mala intención, mas pero de una vez nos hemos equivocado sumando, y un pescado de pero o bien de menos tiene la posibilidad de tener su consideración en el resto de la ronda. Desde luego, si tenéis en tu conjunto players proclives a llevar a cabo trampas, este juego habría de estar contraindicado con , ahora que no se les puede fiscalizar (salvo que se lleve a cabo a posteriori, mas jugar a ser policías no es entretenido).

Con todo, La Isla de los Gatos me se ve un diseño enormemente aconsejable, que agradará a varios géneros de players, mas fundamentalmente a esos que, gozando de los juegos de poliominós, buscasen un juego que fuera un paso pero allá.

Ahora he comentado que el juego tiene un punto de interacción algo pero alto de lo frecuente en estos diseños con draft, mas no lo bastante para lograr que la escalabilidad se resienta. La Isla de los Gatos trabaja muy bien a algún número de players, incluyéndose hasta un método a solas. Diría que la preferible configuración es a dos players, teniendo un punto más de control porque los players se intercambian exactamente las mismas cartas más ocasiones, aparte de un entreturno en las fases de salve y de bienes menos riguroso. No es que sea un diseño tendente a la parálisis por análisis, ya que todo quedó pero o bien menos decantado en el draft, mas tiene la posibilidad de tener instantes de bloqueo en el momento de elegir piezas de gato y donde ponerlas.

La rejugabilidad, como ahora supondréis, es muy superior en esta clase de juegos por medio de ese colosal mazo de cartas, la enorme bolsa de losas y, algo que no he dicho, tableros asimétricos en relación a la distribución de las ratas, algo que estimula que los players procuren patrones diferentes (aunque esto ahora se lograba con la diversidad de losas, siendo bien difícil hallar dos iguales).

Pasemos a la edición. Estamos con una gran caja cuya única justificación es poder ingresar la expansión que facilita el quinto y sexto jugador (pero cartas, pero losas y pero tableros). Los elementos de cartón son de buen espesor, y, aunque no es principalmente robusto, se destroquela fácilmente. Los gatos de madera tienen cortes autenticos y las cartas son de muy excelente calidad, con un gramaje correcto, textura en lino muy divertido y una atrayente respuesta flexible. El reglamento está admisiblemente bien estructurado, primero sentando las bases con los conceptos, para, más adelante, argumentar el avance de la partida.

Y en el aspecto visual estamos con un trabajo titánico, donde cada parte de gato exhibe un felino en diferente situación ocupando toda la parte. Algo similar sucede en las cartas que, aunque pero o bien menos tienen exactamente el mismo esquema, siempre hace aparición un gato realizando algún ademán que le otorga personalidad. Quizás lo malo sea la portada, que procura ser minimalista mas me resulta fría y poco interesante. Como pequeña critica, los costos de las cartas solo se muestran en un rincón y, según despliegues la mano de cartas, no ves los costos de exactamente las mismas.

Y vamos cerrando. La Isla de los Gatos pertence a los diseños con poliominós (piezas de tetris) pero atrayentes que he probado por medio de complementar esta especial mecánica de colocación de losas con un mazo de cartas que los players draftearán, debiendo asumir un coste por . Es muy divertido, con un punto de hondura más grande al recurrente en esta clase de juegos, escala bien y tiene una elevada variabilidad. Lo malo que se puede decir del juego es que, gracias a la infinita cantidad de elementos, es posible que el azar influya de manera importante en alguna partida. Mas, con todo, es un diseño muy disfrutable. Por todo ello le doy un…

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