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Terror in Meeple City

Introducción

Llegas a Meeple City como un monstruo enorme y hambriento. Tu propósito no será otro que clavar tus garras en el asfalto, eliminar inmuebles y comer desaforadamente a inocentes meeples. Al fin y al cabo, cultivar el caos y el terror mientras que te diviertes. El monstruo que haya provocado el más grande daño a la localidad una vez termine la carnicería se proclamará rey de los monstruos.

Portada

De este modo se nos muestra este Terror in Meeple City, un diseño de Antoine Bauza (Ghost Stories, 7 Wonders o bien Takenoko) y Ludovic Maublanc (Cyclades o bien Mr. Jack, con Bruno Cathala). El juego se publicó por vez primera en 2013 por Repos Production bajo el nombre de Rampage en una doble edición (inglés y multilenguaje). Por un tema de derechos, en siguientes reimpresiones se cambió el nombre por Terror in Meeple City. De las ilustraciones se ocupa el enorme Pierô, quien ahora probase su talento en juegos como Yggdrasil, River Dragons o bien Bakong.

El juego no está utilizable en este país, por lo cual hay que tirar de importación. Por suerte, es totalmente sin dependencia del idioma (a salvedad del reglamento). Facilita partidas de 2 a 4 players, con una edad mínima sugerida de 8 años y una duración aproximada de 45 minutos. El coste de adquisición sugerido es de 49,95 €. Para esta reseña se ha usado una imitación de la segunda edición de Repos Production.

Contraportada

Considerable: si ahora conoces el juego y/o bien solo te resulta interesante mi opinión sobre exactamente el mismo, puedes pasar de manera directa al apartado de Opinión. Los apartados Contenido y Mecánica están premeditados principalmente a esos que desconocen el juego y eligen hacerse un concepto general de cómo trabaja.

Proceder a la Opinión Personal

Contenido

En una caja de dos piezas (tapa y fondo), de dimensiones 28,5×28,5×10 cm. (caja cuadrado estándar tipo Ticket to Ride, aunque con más fondo), estamos los próximos elementos:

  • 4 Piezas de Cuerpo de Monstruo (de madera)
  • 4 Discos de Patas de Monstruo (de madera)
  • 4 Pantallas de Jugador (de cartulina)
  • 16 Fichas de Diente (de cartón)
  • Tablero de Localidad (en dos partes) (de cartón)
  • Tablero del Fugitivo (doble cara) (de cartulina)
  • 90 Meeples (15 en todos y cada color: azul, gris, negro, verde, rojo y amarillo) (de madera)
  • 4 Automóviles (de madera)
  • 19 Losas de Planta de Edificio (de cartón):12 Losas Cuadradas Pequeñas6 Losas Rectangulares1 Losa Cuadrada Grande
  • 7 Losas de Ruina (de cartón)
  • 48 Cartas de monstruo (63,5×88 mm.)16 de Personalidad16 Capacidad Especial16 Superpoder Misterio
  • Parte de Rompecabezas (para conectar el tablero de localidad) (de cartón)
  • Reglamento

Contenido

Mecánica

Terror in Meeple City es un juego de capacidad en el que los players interpretan el papel de monstruos que llegan a una localidad con la única motivación de comer desaforadamente inmuebles y los meeples que en habitan. Y como somos muy confrontados, además lucharemos entre .

Conceptos Básicos

Comencemos con el Tablero. Este representa a Meeple City con un total de 8 distritos caracterizados por un color de fondo predominante. En medio de estos distritos vamos a encontrar una secuencia de inmuebles, marcados en el tablero con una losa de ruinas que se destaca hacia arriba. En los distritos que forman las esquinas vamos a tener unos círculos de trazo discontinuo como punto de inicio de los monstruos. Por último, comentar que el tablero se compone por medio de dos tableros de dos alas que se conectan por medio de una parte central con forma de rompecabezas por entre los lados. Complementariamente, para garantizar el preciso ensamblaje de los dos tableros se integran dos pequeñas piezas de plástico que se fijan por las uniones de los dos tableros.

Tablero

Sobre las losas de ruina que hemos citado en el apartado previo se erigirán los inmuebles en los que los meeples habitan. Estos inmuebles se conforman plantas (losas) y meeples (pobladores) que van a hacer las ocasiones de columna. Así mismo, un edificio no será más que una sucesión de meeples (4 comunmente) que aguantan una losa sobre la que se ponen otro conjunto de meeples. De este modo hasta llenar el número de plantas indicados. Las losas tienen una doble cara, de manera que van a poder trabajar como planta media o bien como azotea. En todos y cada cara se muestran unas siluetas de meeple detallando el espacio que cada uno de ellos debe ocupar para un preciso montaje. Rodeando a la losa de ruina podemos encontrar la acera del edificio, la que jugará un papel considerable en el momento de jugar con .

Losetas

La representación sobre el tablero de los monstruos que los players administran se compone por dos piezas: una ficha que representa a las patas del monstruo y una enorme parte de madera que representa al cuerpo. La ficha la usaremos para mover al monstruo sobre la localidad por medio de flicking (golpeo con los dedos), en tanto que el cuerpo servirá para agredir inmuebles y a otros monstruos.

Monstruos

Por otro lado, los players dispondrán de una pantalla que va a tener una doble función. Por una parte, esconder los distintos elementos que los players vayan consiguiendo. Por otro, como espacio para detectar las fichas de dientes de nuestro monstruo. Al principio de la partida, cada monstruo va a contar con una dentadura de 6 dientes, de los que 2 no se van a poder perder jamás. La proporción de dientes que un monstruo tiene cierta la aptitud de engullir meeples del mismo. Además, vamos a poder arrancar dientes a otros monstruos, consiguiendo puntos de victoria en el final de la partida.

Pantalla y Dientes

Los pobladores de la región van a ser el alimento especial de nuestros monstruos. Hay 6 tipos diferentes de habitante según su color. Lo sustancial en este aspecto es entender que, de base, solo puntuarán sets terminados de 6 meeples, uno de cada color, aunque hay puntuaciones elecciones en función de otros elementos.

Meeples

Estos otros elementos son las cartas. Hay tres tipos: de personalidad, de capacidad y de poder particular.

Reverso de las Cartas

Las cartas de personalidad ofrecen una vía opción para conseguir puntos en el final de la partida según un preciso requisito. Estas cartas son perceptibles para todos y cada uno de los players.

Cartas de Personaje

Las cartas de capacidad proporcionan a cada monstruo unas habilidades destacables que solo el dueño de cada carta va a poder usar a lo largo de sus turnos en tantas ocasiones como crea favorable. Estas cartas son perceptibles para todos y cada uno de los players.

Cartas de Habilidad

Las cartas de poderes particulares proporcionan a cada monstruo una vigorosa capacidad, aunque de un único empleo a lo largo de toda la partida. Tras usar esa capacidad, la carta se devuelve a la caja. Estas cartas están escondes al resto de players hasta el día de hoy en el que son usadas.

Cartas de Poder Especial

Los automóviles van a funcionar como proyectiles que los monstruos van a poder publicar contra las construcciones o bien otros monstruos.

Vehículos

Por último, poseemos el Tablero del Fugitivo. Los meeples que vayan saliendo del tablero se consideraran que han logrado huír con vida de la región. Estos meeples se pondrán en una sucesión de filas de este tablero, de manera que si un jugador completa una fila padecerá una penalización. El tablero tiene dos caras a escoger por los players en todos y cada partida.

Tablero de Fugitivos

Con esto poseemos bastante.

Preparación de la Partida

  1. Se despliegan ámbas hojas del tablero central, conectándolas por medio de la parte rompecabezas. Para garantizar el construído, se conectan ámbas piezas de plástico que nivelan los tableros en los lados de unión.
  2. Se intercalan los meeples y se forma una reserva de la que se van a ir tomando para conformar las construcciones.
  3. Cada edificio se constituye de una sucesión de plantas y un preciso número de meeples por planta que hacen las ocasiones de columna. A salvedad del estadio, cada edificio se constituye de 3 placas más la base de ruina que está fijada al tablero más 4 meeples por planta y 1 en la azotea.
  4. Se ponen los 4 automóviles en los espacios que corresponden.
  5. Cada jugador escoge a un monstruo y recibe su pantalla, su ficha de patas, su parte de cuerpo y 4 fichas de diente que ubica en la solapa de la pantalla.
  6. Las patas de monstruo se ponen en entre los espacios de las esquinas y se ubica al monstruo parado sobre .
  7. Se apartan las cartas según el tipo en tres mazos: personaje, capacidad y poder particular. De cada tipo cada jugador recibe una carta, siendo el poder particular la única que sigue esconde a el resto.
  8. Por último, se escoge al jugador inicial (según el reglamento, el que sea con la capacidad de hacer la imitación más convincente de un monstruo).

¡Ahora tenemos la posibilidad de empezar!

Partida Preparada

Avance de la Partida

Una partida de Terror in Meeple City se compone de un número impreciso de rondas hasta el momento en que se cumple ciertas dos condiciones de finalización.

En su turno, un jugador tiene 2 puntos de acción a repartir entre las próximas configuraciones (se puede reiterar):

  • Desplazar: el jugador toma la parte de cuerpo de su monstruo y golpea la ficha de patas en la dirección que crea favorable. Tras esto, se regresa a ubicar la parte de monstruo sobre la ficha de patas. Caso de que la ficha de pies salga del tablero al hacer este movimiento, el monstruo del jugador perderá rápidamente 1 diente (se devuelve a la caja). Tras esto, pondría la ficha de patas en entre las situaciones iniciales y seguiría con su turno.
  • Demoler: si la ficha de patas está pisando la acera de un edificio, el jugador puede hacer este movimiento. Para eso toma la parte de cuerpo de su monstruo y, poniendo el brazo paralelo a la mesa, deja caer la ficha sobre el edificio de esa acera. El monstruo se deja caer sobre algún punto sobre el edificio (no siempre encima de sus patas), aunque si no golpea antes que nada al edificio el jugador perderá 1 diente (se devuelve a la caja).
  • Tirar un Vehículo: si en el vecindario en el que está un monstruo hay un edificio, el jugador lo ubica sobre la cabeza de su parte de monstruo y lo golpea por medio de un movimiento de flicking en la dirección que considere oportuna. Si el edificio sale del tablero, se regresa a ubicar en su situación inicial, sin perjuicio para el jugador.
  • Aliento: el jugador ubica su barbilla sobre la parte de su monstruo. Desde esa situación va a tomar aire (y no antes) para, ahora, soplar en la dirección que considere oportuna toda la proporción de aire que haya juntado.

Hay numerosos casos que tienen la posibilidad de ocurrir en el momento de hacer estas acciones:

  • Derruir un monstruo contrincante (tras cada acción): si como consecuencia de entre las acciones en el momento del jugador se deriva la parte de monstruo de un contrincante, se cree que le hemos propinado un golpe. Como recompensa, vamos a tomar uno de sus dientes y lo pondremos tras la pantalla. El cuerpo del monstruo continuará tumbado en donde haya caído hasta el momento en que sea el momento de ese jugador, de manera que nadie va a poder regresar a derruirlo hasta ese instante.
  • Engullir Inmuebles (tras cada acción): si, tras realizar una acción (no siempre en el final del turno) un piso no posee elementos (con independencia de exactamente en qué se apoye y exactamente en qué vecindario se halle el monstruo) el monstruo traga la losa de planta, colocándola tras la pantalla del jugador.
  • Comer desaforadamente Meeples (solo en el final del turno del jugador): una vez el jugador ha usado sus puntos de acción, llega el instante de comer desaforadamente meeples. El jugador puede tomar de entre los distritos en los que su monstruo se halle muchos meeples como dientes le resten (mínimo 2), mientras que estos meeples se hallen en el suelo (no encima de una losa de ruina) y no aguanten ningún elemento. Estos meeples se ponen tras la pantalla del jugador.
  • Meeples Fugitivos (tras cada acción): si por causa de la acción de un jugador uno o bien más meeples abandonan el tablero, se estiman que estos pobladores han logrado escapar de la región. Para señalar esto se ponen sobre el tablero de fugitivo. La manera en la que se ponen los meeples va a depender de la cara elegida. En el momento en que una línea es completada, el jugador en turno padece las secuelas negativas indicadas en el tablero.

Una vez un jugador completa su turno, le toca al jugador sentado a su izquierda.

Detalle Edificio

Ciertas aclaraciones:

  • Si las patas quedan cubiertas por algún elemento, se tienen la posibilidad de mover para lograr ubicar la parte de cuerpo en el final del turno de un jugador.
  • Si un contrincante lanza fuera de la región las patas de otro monstruo, estas se ponen en una situación inicial.
  • Si un factor está entre la frontera de dos distritos, se cree que está simultáneamente en los dos distritos.
  • Los pisos tienen la posibilidad de salir de la región sin secuelas para los monstruos.
  • En el momento en que un jugador debe perder dientes, mas no le quedan, va a deber dar 2 meeples a cambio, ahora sea al jugador (si le ha golpeado) o bien a la caja (si se sufrió una penalización).
  • Un meeple que esté totalmente en una ruina y/o bien acera no está en ningún vecindario, por lo cual no puede ser devorado.
  • Los players tienen la posibilidad de levantarse de sus asientos, aunque para realizar una acción van a deber sentarse, ahora sea en su lugar o bien en el de otro jugador.
  • Si un jugador golpea de forma involuntaria algún elemento del tablero y altera la situación de hoy, va a deber perder un diente (meeples expulsados irían al tablero del fugitivo; plantas expulsadas se devuelven a la caja).

Fin de la Partida

La ronda final es aquella donde, tras el momento de ciertos players, se proporciona entre las dos siguientes condiciones (la ronda se completa):

  • No queda ninguna planta en el tablero (salvo las ruinas)
  • Se ha rellenado el tablero de fugitivos (en un caso así, el jugador que provocó esta situación es eliminado de la partida).

Se procede a considerar cuantos puntos obtuvo cada jugador:

  • 10 puntos por cada grupo de 6 meeples de color distinto.
  • 2 Puntos por cada diente de un monstruo contrincante
  • 1 Punto por cada planta de edificio (con independencia del tamaño)
  • Los puntos proporcionados por la carta de personaje.

El jugador con más puntos será el vencedor. En el caso de empate, el jugador que haya devorado pero meeples, con independencia del color, será el vencedor.

Variedades

  • Dieta de Moda: cada meeple que no forme una parte de un grupo terminado hace perder 1 punto de victoria.
  • Monstruo a Medida: al principio de la partida cada jugador recibe 3 cartas de cada tipo, debiendo escoger una de cada uno de ellos y descartar las que sobran.
  • Monstruos Tomas: al principio de la partida cada jugador va a tener una carta de personaje. En el final de su turno, va a poder descartarse de una losa de edificio para quitar una carta de cada tipo, escogiendo una y devolviendo a la caja el resto. Cada novedosa carta aumenta en un piso el coste de adquisición.
  • Juego en Conjunto: los players compiten en pareja. Cada conjunto recibe una carta de poder común a los dos players. Se juega en turnos alternados por equipos, de manera que cada conjunto tiene 3 acciones a repartir entre los dos monstruos. Una vez se hagan las 3 acciones, los dos monstruos comen. Los pisos los demandará el jugador que haya ejecutado la acción que los libera. En el final de la partida los dos players de cada conjunto valoran sus puntos, siendo la del jugador con menos puntuación la que se comparará con la del conjunto contrincante.

Opinión Personal

Bueno, hoy toca investigar uno de esos juegos que creó expectación, no tanto por sus mecánicas sino más bien como por su despliegue. Uno de esos parties de capacidad en los que la diversión está en ver como todo se derrumba. En un caso así, además, deseando. ¿Será tan entretenido como determinados han comentado? Vamos a verlo.

Detalle Pantalla

Terror in Meeple Cityse englobaría, como hemos dicho, en ese conjunto de juegos en los que se tiene una composición aproximadamente increíble y los players van a deber maniobrar habilidosamente para no salir mal parados. No porque ciertas piezas vaya a golpearles (jamás se conoce), sino más bien porque un paso en falso puede ser mortal de cara a las pretensiones de victoria.

La primordial distingue con juegos como Bamboleo o bien Riff Raff (aquí su tochorreseña) es que los players van a ser los primeros apasionados en desarmar el chiringuito, aunque no de algún forma.

Cada participante va a tomar el papel de un especial Godzilla que llega a la localidad de los meeples con traviesas y destructoras pretenciones. Como buenos bigardos escamados, arramplaremos con todo cuanto haya sin muchas sutilezas, aunque si con algo de tiento. El propósito será comer desaforadamente cuantos más meeples y plantas de edificio mejor.

Para eso dispondremos de unos puntos de acción a usar en distintas opciones, a cada quien más tronchante. Antes que nada, poseemos el siempre socorrido flicking, con el que desplazaremos a nuestro monstruo por el tablero. Nada fundamentalmente reciente salvo por el aspecto que las bases de las edificaciones están fijadas al tablero, por lo cual van a funcionar como óbices o bien paredes sobre las que respaldar el movimiento para rebotar. Como hemos dicho, tampoco vamos a poder dejarnos llevar por la emoción, ya que un tiro más fuerte de la cuenta y empezaremos a perder dientes de manera preocupante, tal y como si nuestro amado monstruo llevara eones sin pasar por el dentista.

La segunda acción, y la más increíble, es la de derruir inmuebles. Absténganse fanáticos de la conservación, ahora que rara vez se maltratará un juego así mismo. Un óptimo tarugo de madera, más allá de que no bastante espeso, que vamos a dejar caer desde una altura aproximadamente considerable sobre elementos de cartón. Por medio de este movimiento desmontaremos la mayoría del tablero, con indecifrables secuelas. En ocasiones, de manera increíble, el edificio conseguirá seguir estando de pie y nuestro monstruo rebotará. Otras, los meeples van a salir disparados en todas y cada una direcciones, logrando inclusive no quedar ninguno al alcance de la boca de nuestro lagartón.

La tercera es la más práctica, ahora que con lanzando automóviles como proyectiles (otra vez por medio de flicking), causaremos un daño sustancial, tanto a construcciones como a nuestros oponentes, que jamás está de sobra disminuir su aptitud de ingesta, aparte de anotarnos bastantes puntos plus.

Detalle Tablero Fugitivos

Por último, la acción con la que más nos divertiremos, el soplido huracanado de Pepe Potamo, aunque en un caso así podría tratarse del Lagarto Juancho (nadie lucia mejor un cuello y puños de camisa sin tejido que lo soportase). Los players deberán respaldar su barbilla sobre la parte de su monstruo para, ahora, inspira y soplar fuertemente para mover meeples, inmuebles y otros monstruos. El inconveniente es que no vamos a poder coger aire hasta el momento en que hayamos adoptado la posición final, lo que complicará el transito del soplo, tanto al amontonar como al exhalar. Y, desde luego, siempre y cuando consigamos contener la risa. Porque si impredecible eran las secuelas de la publicación de monstruo, más dudoso aun es el resultado al despedir aire de nuestros pulmones tal y como si no hubiese mañana.

Como veis, distintas y entretenidas maneras de arramblar con todo cuanto aun quede de pie en el tablero. Podríamos explicarlo como una suerte de prueba combinada de capacidad. Algo de este modo como un Tetrathlon de la destrucción, con flicking, lanzamiento, proyección y soplidos. Digno de unas Olimpiadas Lúdicas.

A fin de que no se transforme sencillamente en un juego de derribo, los players van a tener dos incentivos destacables en el momento de anotar puntos en el final de la partida. Antes que nada, la vía común, los sets de meeples de distinto color. Será una recurrente el que siempre andemos corto de algún color y nos las observemos y deseemos para posicionarnos en el vecindario correcto de manera que nuestras fauces logren deglutir a esos ansiados personajillos.

Por otro, la carta de personaje, que planteará una vía opción de puntuación, esta única para cada jugador. Así los players van a tener intereses disonantes y, frecuentemente, enfrentados.

Esto nos transporta al tema de las cartas, que pertence a los elementos que más vida le brinda al título. A una parte de las cartas de personaje que terminamos de comentar, poseemos dos tipos más que nos ofrecen maneras de actuación diferentes con nuestro monstruo, unas fijas para toda la partida y de empleo recurrente, y otras de empleo con limite a una única ocasión. Esta última va a deber usarse de forma sabia si enserio deseamos que estudio provecho, aparte de ser un as en la manga, ahora que nadie va a saber qué capacidad particular nos guardamos para el instante oportuno.

Me agradaría resaltar lo bien contemplados que están todos y cada uno de los casos en el reglamento. Esta clase de juegos-juguetes tienden a ser muy laxos con los límites en el momento de utilizar reglas, dejando abiertas algunas ventanas que sugieren inquietudes en el momento en que se dan algunas ocasiones. No obstante, como digo, en Terror in Meeple City toda esta casuística está reglada, de manera que los players saben a qué atenerse en todos y cada instante. Desde luego, además va a depender de los players como deseen ser de rigurosos, mas los diseñadores dejaron atados todos y cada uno de los probables cabos sueltos.

Por supuesto, como frecuenta ocurrir en esta clase de juegos, lo malo es el viable desparrame de elementos por la vivienda, con el habitual meeple que consigue escabullirse bajo el sofá o bien del moblaje más bien difícil de desplazar de toda la vivienda. Hay que entretenerse, mas dentro de determinados límites si no tenemos ganas ver cómo nos quedamos cojos de elementos a las primeras de cambio, ahora que, aquí, cada meeple cuenta.

Detalle Estadio

Con todo, Terror in Meeple City cumple sobradamente con su cometido, que no es otro que entretener y hacernos vivir un momento interesante. Es verdad que puede ser una inversión un poco alta para esta clase de juegos, mas, una vez conseguido, extraño será que nos arrepintamos.

Como tiende a ser recurrente en esta clase de juegos, cuantos más competidores mejor. Es verdad que a dos players cada contrincante gozará de sobra turnos, mas a 4 hay más destrucción y también interacción entre aquéllos que se sientan en la mesa. El propósito es entretenerse y contagiarse, entre todos, las risas. Trabaja con algún número de players de los aceptados, mas como se diviértete con verdad es con 4 monstruos asolando con todo.

La rejugabilidad tiende a ser entre los puntos de los que adolecen esta clase de juegos. Por suerte, en un caso así, poseemos una pequeña salvedad. No es que cada partida vaya a ser completamente diferente, mas sí que las cartas ofrecen una pequeña variación que nos transmitirá experiencias sutilmente diferentes. Además, disponemos de numerosos métodos de juego que elevan la complicado si ahora nos hemos transformado en profesionales devoradores de meeples.

Esta clase de juegos necesitan una edición vigilada que sea con la capacidad de aguantar el paso de las partidas. Y, en un caso así, Repos lo logra a medias. Es verdad que los elementos de cartón son de un espesor más que destacable, encontrándonos piezas dobles inclusive. Mas es ineludible suponer que con tanto golpe el cartón no vaya a verse deteriorado transcurrido el tiempo. Si somos precavidos no deberemos lamentar males superiores, mas si jugamos con pequeños es muy probables que empecemos a hallar desperfectos en el tablero y en las losas en no un largo tiempo. Los elementos de madera si son de calidad suprema, con un material rápido y con un corte atrayente. Las cartas son de lo destacado que podréis hallar. Gramaje supremo, repuesta flexible asombroso y un tacto liso muy satisfactorio. Sabiendo que las cartas no se tienen en mano y que la mezcla es mínima, el enfundado no es requisito (aunque siempre aconsejable). Me debo parar en las pegatinas porque, en un caso así, son un factor sustancial que dotan especialmente a los meeples de mucha personalidad. Es verdad que nos vamos a llevar un largo tiempo pegándolas la primera oportunidad que abramos el juego, mas va a haber justo la pena. Por último, como ahora he comentado de pasada, el reglamento no deja sitio a inquietudes y tiene todos y cada uno de los casos cubiertos.

Como en todos y cada uno de los juegos en los que existen que desarmar cosas, la preparación de la partida en Terror in Meeple City es algo complicada. Oportunamente es fácil comunicar la labor entre todos y cada uno de los players. Mas si lo debe llevar a cabo una única persona es un fastidio total. Más que nada, sabiendo que iremos a derruir todo cuanto se nos ponga por enfrente a las primeras de cambio.

Los franceses son, sin sitio a duda, la referencia en relación a aspecto en lo que a juegos familiares tiene relación. Enormes talentos nos están impresionando todo el tiempo. Y Pierô es uno de . En un caso así opta por unas ilustraciones tipo comic que encajan muy bien con la temática y el espíritu del juego. Con el cambio de edición se alteró la portada, siendo esta segunda la que más me agrada a mí, con ese primer chato del monstruo y el meeple peleando por socorrer la vida tras un escombro. Elementos que rebosan color y que gustan nada más observarlos. A resaltar la personalidad bien definida de todos los monstruos. Magnífico.

Detalle Destrucción

Y vamos cerrando ahora. Terror in Meeple City (AKA Rampage) es un entretenido juego de capacidad en el que nos vamos a poner en la piel de un monstruo demoliendo inmuebles y devorando meeples. Un ejercicio de puntería con distintas pruebas (flicking, proyección, lanzamiento y soplidos). Con el conocido inconveniente de la simplicidad con la que se esparcen los elementos, hay que sopesar la inversión porque en el final no ya no es más un juguete que un juego. Mas ¿y lo bien que trabaja? Por todo ello le doy un…

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